
El senegalés Adama Diémé se ha propuesto la ambiciosa tarea de plantar cinco millones de árboles en los próximos cinco años.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.