
Un estudio reciente ha revelado que hasta una quinta parte de los medicamentos en África pueden ser falsificados o de calidad inferior, lo que representa una amenaza significativa para la salud (…)
Desde “La Otra Cara de África” observamos a Túnez desde una perspectiva de género. El código de la persona o estatuto personal promulgado por Burguiba equiparaba a las mujeres con los hombres, prohibía la poligamia y la repudiación de la esposa. Al mismo tiempo establecía el matrimonio y el divorcio civil. Por algo Túnez fue el primer país árabe donde hubo, desde 1983, una mujer ministro y en 1980, una mujer piloto de aviación. Sin hablar que en el campo universitario hay más chicas que muchachos en las facultades y escuelas superiores y que en la actualidad el número de profesoras universitarias y de médicas es mayor que el de hombres en esas profesiones.
Desde finales de 2011, una Asamblea Constituyente elegida democráticamente, en la que los islamistas ostentan la mayoría relativa, elabora la nueva Carta Magna de Túnez. Ennahda propuso durante el verano de este año, en la Comisión de Derechos y Libertades, que la mujer fuese considerada, en el artículo 28 de la Ley Fundamental, como “complementaria” del hombre, lo que suscitó una oleada de protestas.