
La realidad se ha impuesto y el dinero -ese objeto de deseo que en cantidades abundantes siempre circula por manos de unos pocos, como sucede con los billetes de 500 euros- ha estrechado sus lazos (…)
El director de la Guardia Civil lo puso en claro hace unos meses: “Los inmigrantes no son delincuentes, sino víctimas”. Pero si son víctimas, ¿por qué se los expulsa?
La política del Gobierno de concentrar el peso represivo en las fronteras y no en el control de la contratación de inmigrantes ilegales dentro del país ha trasladado la organización del mercado ilegal (las mafias) desde el interior hacia los límites. A partir de esto se minimizan los costes políticos porque se afectan los mercados en los cuales no participan los nacionales. Aparentemente, negocio redondo para el país...