
Decir que no hay crisis es como decir que no hay vida. La crisis forma parte de la existencia misma de cualquier ser vivo, por lo menos en el planeta Tierra.
Vivamos la crisis con la clara idea (…)

El hambre continua azotando alos iberoamericanos.
... Todo esto ha sido producto del papel jugados por las oligarquías nacionales, en alianza con los diversos grupos económicos de cada país y de las trasnacionales, que desangran los recursos naturales de los países de la región. Pero también, a partir de las exigencias de las mafias económicas internacionales como el FMI, el BM, el BID, la OMC y otros antros del mundo financiero internacional...