
Me doy permiso para cometer errores, me doy permiso para rechazar a las personas que me tratan con poco respeto, me doy permiso para vivir sin angustia... lo dice Gabriel. Nos damos permiso y os (…)
Hoy hemos disfrutado con los relatos de Víctor, un adredista que se sabe reír de sí mismo y, de paso, de todo lo que le rodea. Es un autor, sin embargo, de mirada dulce más que ácida, que se puede ser inteligente sin renegar del género humano, como suelen hacer los que se dicen críticos, pero no saben vivir sin reconocimiento y cuenta corriente. Víctor escribe tan despacio que no se le olvida nada, así son de redondos sus relatos, y todavía aseguran algunos críticos que dictó a dios el primer capítulo del Génesis, el de la creación del mundo.