
La decisión del Gobierno español de elevar una valla de separación entre Ceuta y Melilla y Marruecos, como medio para impedir asaltos de emigrantes, daría risa a Buñuel y podría ser un tema de (…)
Asociación de Estudios Africanos y Panafricanismo. Nos gustaría decir a todos los africanos que ha llegado la hora de tomar la palabra para denunciar todas y cada una de las fechorías de los países occidentales y sus multinacionales porque si ayer, en consonancia con el muy conocido dicho según el cual “un buen negro es un negro muerto”, se nos mataba (eliminación física); hoy, el propósito es callarnos, porque en una relectura del dicho mencionado anteriormente, “un buen negro sería un negro callado”. Por eso nos parece importante que todos y cada uno de los hijos de África estén donde estén, tomen la palabra para denunciar sin complacencias la agenda occidental respecto a nuestro continente.
El autor estima entre que 10.000 y 30.000 seres humanos de raza negra fueron a parar a los campos de concentración nazis. La mayoría eran de Togo, Camerún y Namibia, pero también de las Antillas francesas, Estados Unidos, Guinea Ecuatorial o Costa de Marfil, entre otros. Su único crimen era ser negros. Uno de los supervivientes de esta tragedia es un marfileño llamado John William, cuyo relato resulta sencillamente escalofriante...