
Esta semana denunciaremos los interrogatorios que se llevan a cabo en Guantánamo. Hablaremos de la sentencia que condena a los implicados en los abusos cometidos durante la cumbre del G8 en Génova (…)
España no debe repetir los errores de la crisis de 2008 con políticas de austeridad que arruinan vidas. Hablaremos también de las aplicaciones de rastreo de contactos en países como Bahréin, Kuwait y Noruega. Seguiremos con más tecnología porque Zoom no debe convertirse en un instrumento de censura al servicio de China. Y terminaremos en Filipinas, donde la sentencia condenatoria de dos periodistas debe anularse.
Esta plataforma de videoconferencias ha accedido a la petición del gobierno chino de finalizar reuniones relacionadas con la represión de Tiananmen y suspender las cuentas de tres activistas asentados en Estados Unidos que organizan encuentros virtuales.
El gobierno chino hace todo lo posible para asegurarse de que nadie en China conmemora o menciona siquiera a las personas asesinadas del 3 al 4 de junio de 1989. Al aceptar la petición de Pekín de finalizar reuniones sobre la represión de Tiananmen, Zoom corre el riesgo de contribuir a este ataque a la libertad de expresión.