
Esta semana destacamos las siguientes noticias: Las ejecuciones de pena de muerte aumentaron hasta alcanzar la cifra más alta registrada en 44 años. En Siria, se debe investigar como crímenes de (…)
España no debe repetir los errores de la crisis de 2008 con políticas de austeridad que arruinan vidas. Hablaremos también de las aplicaciones de rastreo de contactos en países como Bahréin, Kuwait y Noruega. Seguiremos con más tecnología porque Zoom no debe convertirse en un instrumento de censura al servicio de China. Y terminaremos en Filipinas, donde la sentencia condenatoria de dos periodistas debe anularse.
Una investigación de Amnistía Internacional revela que estos países han implantado algunas de las aplicaciones de rastreo de contactos contra la COVID-19 más invasivas del mundo, que ponen el peligro la privacidad y la seguridad de centenares de miles de personas.
Aplicaciones de estos tres países realizan rastreos directos o casi directos de ubicaciones de usuarios, subiendo las coordinadas GPS a un servidor central a intervalos frecuentes.