
La realidad se ha impuesto y el dinero -ese objeto de deseo que en cantidades abundantes siempre circula por manos de unos pocos, como sucede con los billetes de 500 euros- ha estrechado sus lazos (…)
Más de noventa millones de clientes acuden, cada semana, a las tiendas Wal-Mart. Sus más de novecientos mil empleados tienen prohibida la afiliación a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado más.
La tecnología, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia deba trabajar cien mil años para ganar lo que gana en un año un ejecutivo de Nike en Estados Unidos y que un obrero de la IBM en Filipinas fabrique computadoras que él no puede comprar...